Details
Union:
Union
Area of media:
DocuDrama
Network:
Paid?:
Yes
Deadline:
Mar 11, 2026
Shooting starts:
June 22, 2026
Shooting finishes:
Aug 7, 2026
Cities for response:
Mexico City
Comments
SERIE DE ANTOLOGÍA CON PROTAGÓNICOS CAPITULARES.
Storyline
SERIE DE ANTOLOGÍA CON PROTAGÓNICOS CAPITULARES.
En Historias Tras las rejas, los criminales más peligrosos de México se sientan a contar su historia sin censura. A través de estos relatos, la serie presenta un mosaico de tipologías delictivas: estafadores, asesinos seriales, psicópatas, secuestradores, satánicos, homicidas, ladrones de banco, sicarios, extorsionadores, traficantes y otros más que se atreven a narrar los hechos que los pusieron tras las rejas.
En Historias Tras las rejas, los criminales más peligrosos de México se sientan a contar su historia sin censura. A través de estos relatos, la serie presenta un mosaico de tipologías delictivas: estafadores, asesinos seriales, psicópatas, secuestradores, satánicos, homicidas, ladrones de banco, sicarios, extorsionadores, traficantes y otros más que se atreven a narrar los hechos que los pusieron tras las rejas.
Roles
| Role type | Role | Gender & Age range |
| Lead | CARLOS | Male 18 - 22 Years old |
Description LINK ENTREVISTA: https://youtu.be/J84E3_Ene-g?si=p0dN32KPVQ9axqWuCarlos cuenta que desde niño buscaba constantemente llamar la atención y era conflictivo en la escuela, tenía conductas agresivas y todo lo arreglaba a golpes. Además le gustaba tener animales venenosos: arañas y serpientes y llegó a torturar perros y gatos. Creció en un ambiente inestable, su padre consumía alcohol y drogas, y era extremadamente celoso con su mamá, teniendo conductas controladoras y se oponía a que ella trabajara. Le decía: “Si te encuentro trabajando, voy y te sacó de las greñas”. Su madre en cambio, era una mujer muy tranquila que siempre trataba de sobrellevar la situación. A los 13 años, Carlos empieza a consumir drogas y alcohol. Dice que buscaba “escapar” de la realidad familiar y de su personalidad agresiva y “pelionera”. Como era alto y aparentaba más edad, a veces lograba entrar a bares, donde empezó a comprar alcohol y a relacionarse con personas que también vendían drogas. La marihuana lo relajaba, pero el cristal y los activos lo alteraban más. Nunca ha podido domar su personalidad violenta. La violencia le hace sentir que tiene el control sobre los demás e incluso sobre su propia vida. Siempre le ha gustado tener el control de todo lo que lo rodea. Ser violento le ayudaba a que nadie se metiera con él, a que la gente dijera “no te metas con Carlos porque puede hacerte algo”. La violencia lo hacía sentir más fuerte. No quería que nadie lo lastimara así que: “si yo lastimo primero, yo gano”. Su madre quería llevarlo a un psicólogo, pero Carlos se rehusaba, pues le parecía que eso era para los “locos”, y él no lo estaba loco. Pero un día su madre le puso una trampa: le dijo que acompañará a su papá a donde una clienta - su padre reparaba lavadoras - . Cuando la clienta llegó en un coche, su padre le dijo: “vete con ella, yo ahorita te alcanzo”, así que Carlos subió al auto y la mujer le empezó a realizar una intervención psicológica. Ahí supo que le tendieron una trampa y se molestó mucho. | ||
| Role type | Role | Gender & Age range |
| Lead | CLAUDIA | Female 20 - 23 Years old |
Description LINK ENTREVISTA: https://youtu.be/KWNOsisOl9E?si=sc_aLZYYU2daSAiMEn un país donde el amor y la pertenencia también se negocian en línea, Claudia —30 años, madre— cae en una relación que empieza en el mundo digital, con mensajes de Facebook y flores, pero terminaron con piedra, cristal y robo a transporte público. Ese hombre, recién salido del reclusorio, la seduce con atenciones y promesas cuando ella tenía solo 21 años, recién separada y con un hijo chico. Después las flores se transforman en invitaciones drogarse y a vivir adrenalina del delito. Él ya se dedicaba al robo de transporte, locales, extorsiones, fraudes y empezó a usarla como anzuelo, por ejemplo, ella le hacía la parada a los camiones, pero él estaba atrás listo para robar o iba a cobrar cheques sin fondos. Poco a poco ella empieza a involucrarse más, era su “18” su cómplice de apoyo, la persona que jala la atención, cubre, distrae o sirve de señuelo para que el que ejecuta el robo pueda actuar sin levantar sospecha. Después de un tiempo se separan, él se reforma y deja las drogas. Pero Claudia que seguía en el vicio lo busca de nuevo, regresa con él y lo induce a la droga otra vez. Ahí es cuando todo se sale de control para ambos. En el trayecto de esa nueva vida de delincuencia y drogas, Claudia pierde la custodia de su hijo —primero por la separación, luego por consumo—, rompe con su familia y aprende a sobrevivir entre hoteles, noches en parques y fugas constantes. El 5 de enero de 2021 está clavado en la memoria de Claudia. Ese día, ella, su pareja y un compañero más de la banda deciden asaltar a un combi de pasajeros. Todo estaba perfectamente planeado. Su pareja y su amigo serían el músculo y ella vigilaría y recolectaría lo robado. El robo estaba bien organizado. Ella se quedaría en un coche como vigía. Cuando el robo se ejecutara, ella guardaría el botín y escaparían. Y todo salió como lo planearon, pero cuando Claudia vió que sus compañeros bajaron de la combi corriendo y que detrás un par de personas los perseguían, supo que algo estaba mal. Rápidamente se subieron los tres al coche y, aunque les pisaban los talones, lograron huir. Sin embargo más adelante la combi que robaron y una patrulla les cerró el paso y no los deja avanzar con el auto. Para cuando Claudia reaccionó su pareja y su otro compañero la habían dejado sola en el auto y corrieron por sus vidas sin importarles qué pasaba con ella. Pero Claudia que no había subido a la combi, fingiendo demencia, se baja sigilosamente del auto y huye del lugar con todo el botín. Así logra escapar sin ser vista por la policía. Pero la cuerda se tensa, está nerviosa, improvisando, sabe que lleva consigo la mochila con todas las cosas que se habían robado. Camina por las calles de ese barrio que no conoce como si nada hubiera pasado, pero por dentro está paranoica, mira hacia todos lados sin saber qué hacer. Entre la cruda de la droga y su desconocimiento de la zona, no logra salirse con la suya y lamentablemente para ella, es detenida a los pocos minutos por la policía. En prisión, alterna abstinencia y recaídas hasta sostener siete meses sin consumir. La visitan poco y su madre, se hizo pareja de un hombre con el que Claudia se relacionó en la cárcel. El padre no aparece. Del hijo sólo sabe lo indispensable y Claudia sabe que él crece sin ella por su culpa. Esta historia indaga en la fragilidad de los vínculos digitales, la codependencia, la manipulación y la violencia que cruzan la ruta del narcomenudeo y el robo cotidiano. Claudia asume su responsabilidad sin atajos: “Elegí mal cuando pude elegir a mi hijo”. Su condena es de 20 años y 6 meses. | ||